cuento la mía: esto de la intercomprensión me viene por deformación profesional, porque he estudiado Filología Románica, una carrera estupenda (igual si no se centrara tanto en lo medieval y en lo diacrónico...) bastante ignorada y en vías de desaparición si nadie lo remedia...
Aunque igual me viene de más lejos... nací en Sabadell y en mi barrio andaluces, sorianos y demás hispanoparlantes se relacionaban sin nigún problema con los hablantes de catalán, eso sí, cada uno hablando lo suyo y llegando a situaciones intermedias si hacia falta.
Luego, diversos viajes por Europa me han hecho ver lo estúpido de querer hablar con un italiano en inglés, la utilidad de alguna lengua puente (francés o italiano) para comunicarme con un rumano, etc, etc

Mikel PC: Yo tengo unos amigos italianos de Umbria con los que hablo y me escribo, cartas y correos electrónicos, en italo-espagnolo. Esto es, ellos en italiano y yo en español, y no tenemos ningún problema, bueno salvo el problema de entender "pronto" y "presto" que es muy gracioso. Y más curioso aún, aunque simplemente anecdótico, cuando estuve en Zakopane, en Polonia, no podía utilizar ninguna de las lenguas "internacionales" que conozco con las vendedoras ambulantes de queso ya que sólo hablaban polaco y me las tuve que apañar con gestos y muchas muchas sonrisas.

Idoia: Mi experiencia de intercomprensión es con hablantes de portugués brasileño. Es una pareja de amigos. Yo hablo en castellano y ellos en portugués. Al principio nos ayudábamos con el alemán en ciertos términos que daban lugar a malos entendidos (”exquisito” es bastante negativo en brasileiro; “filo de dente” -o algo así, no tengo ni idea de cómo se escribe- es en realidad cómo llaman a los tangas de hilo fino en el sur; etc.) hasta que vas abandonándolo del todo. Depende no sólo de lo cercana que sea la lengua románica que el otro hable, sino también de la actitud, variedad dialectal, etc. Con una compañera de piso veneciana hablábamos cada una en su lengua. En cambio, otra amiga del sur (de Lecce) es incapaz de comprender el castellano. (comentario en el blog)

Maribelele: Ahora no recuerdo haber tenido ninguna experiencia de este tipo, a lo mejor no he pensado suficiente. El caso es que el otro día un alumno me contó un anécdota que quizá encajaría. Le ocurrió en un farmacia. Mi alumno inglés le hablaba en español a la farmacéutica y ésta le respondía en inglés. Así hasta completar la transacción. En este caso queda un poco cómico; sin embargo dentro del contexto escolar intercultural creo que puede ser muy interesante. (comentario en el blog)

guest (89.1.243.48) "Pues mi situación es parecida a la que tu cuentas. También soy catalana y tengo infinidad de amigos con los que nos comunicamos en catalán (yo) y en castellano (ellos) sin problema alguna, al contrario, siempre me ha parecido que es una forma muy bonita para demostrar el respeto que sentimos hacia el otro. A lo largo de mi mi vida he vivido muchas situaciones como las que decriben Mikel e Idoia. En Alemania yo hablaba inglés y ellos me contestaban en alemán, claro que mis conocimientos del alemán eran casi nulos y la gestualización era la nota predominante en el discurso. Con el portugués e italiano nunca he tenido problemas para comunicarme, aunque a veces he creído que estaba hablando alguna de estas lenguas cuando en realidad estaba cantando en castellano... Creo que en muchas situaciones se termina creando una especie de lengua franca en que se mezclan las lenguas que los hablantes comparten cuando la que se había escogido como meddio de comunicación falla. Coincido con Idoia en que la cercanía de las lenguas ayuda, aunque no es el único factor que explica cómo llegamos a comunicarnos con personas que a veces hablan lenguas tan distintas ala nuestra. "
MarcelodeChile. Soy hispanoparlante y siempre he sentido una gran atracción por las lenguas latinas, me he pasdo la vida estudiándolas. Partí con el francés, luego aprendí italiano, para lo cual el francés me ayudó mucho. Después seguí con el portugués y el catalán. Mi portugués se benefició mucho de mi español y francés (nasalidad) y el catalán lo incorporé rápidamente gracias al francés (vocabulario) y al español. Ahora estudio rumano y el francés y el italiano son las lenguas que más me han ayudado, aunque el español también resulta muy útil.
Mi experiencia en intercomprensión ha sido básicamente un proceso metacognitivo. Unas lenguas me han ayudado a aprender otras.
En febrero de este año estuve en Toulouse y asistí como oyente a una clase de occitano en la Universidad du Mirail y gracias al catalán pude seguir la clase en un 90% y para interactuar utilicé el catalán y todos los participantes parecían entender.
Saludos desde Santiago!