Me resisto a utilizar el término “alumnos inmigrantes”, primero, porque la palabra inmigrante está cargada de connotaciones peyorativas (generadas y difundidas sobre todo a través de los medios de comunicación), pienso que etiquetar a los alumnos extranjeros como tal hace olvidar lo principal: su condición de alumnos como los demás, a pesar de sus necesidades extra de aprendizaje de la nueva lengua, y centra toda su atención en su condición de “extraños”; segundo, porque no creo que haya una didáctica diferenciada de ELE para extranjeros/para inmigrantes. A este respecto es interesante el artículo de Lourdes Miquel “Reflexiones previas sobre la enseñanza de ELE a inmigrantes y refugiados”, citado en la bibliografía.

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