La escuela, monolingüe y homogeneizadora por tradición, se enfrenta al reto de la diversidad lingüística y cultural en las aulas. ¿Cómo abordar y gestionar esta diversidad?
Martín Rojo, L. (2003) recoge en un cuadro las cuatro principales tendencias sobre cómo abordar la diversidad en la escuela, distintas según promuevan las relaciones intergrupales y actúen a favor del mantenimiento de la lengua y la cultura propia:

- ideología asimilacionista è modelo asimilacionista o "laissez faire".
- ideología marginadora, casi nunca explícita, pero subyacente è modelo de compensatoria: “Puesto que no son como nosotros, separémoslos con el fin de que aprendan a serlo”.
- ideología segregacionista o aislacionista è modelo segregador.
- ideología integradora è modelo intercultural.
Tanto en el caso de la ideología asimiladora, como en la ideología marginadora, la diversidad se considera fuente de desigualdad social, pero esa desigualdad se combate invisibilizando las diferencias, es decir, dando importancia solamente a la adquisición de la lengua y la cultura hegemónicas. Ahora bien, en este proceso se produce una separación que desvaloriza y relega las lenguas y culturas propias, separación que desde una visión interactiva de los grupos sociales no hace más que reforzar las fronteras entre ellos.
El modelo segregador se oculta en ocasiones bajo la apariencia de un modelo multicultural (entendiendo multicultural en el sentido de reconocimiento de existencia de distintas lenguas y culturas pero sin interrelación entre ellas), sobre todo si los destinatarios de este modelo son exclusivamente quienes pertenecen a las minorías culturales y lingüísticas, y si no se fomentan las relaciones intergrupales. Si la aplicación es mesurada, los riesgos de segregación disminuyen, ciertamente, aunque no desaparecen del todo, especialmente cuando el modelo se concreta en un procedimiento único, como puede ser el Programa de Enseñanza de la Lengua y la Cultura de Origen (ELCO) impartido exclusivamente a un sector de la población escolar[[#_ftn1|[1]]], fuera del horario normal de clases y fuera también del currículo.
La ideología integradora está dando lugar al desarrollo de modelos interculturales en los que se favorece el conocimiento de formas y usos tanto propios como ajenos; en estos modelos se destacan particularmente los puntos comunes, y las diferencias se contextualizan dentro de un marco en el que los factores sociohistóricos y económicos son fundamentales.
En la práctica, a menudo se dan paradojas, cuando no abiertas contradicciones, entre las declaraciones de objetivos acordes con las políticas europeas, que hablan de interculturalidad, y las directrices concretas de cada centro educativo, tendentes a la asimilación.
Dos teorías subyacen a las actuaciones educativas respecto a la diversidad lingüística y cultural: la teoría del déficit y la teoría de la diferencia.
La teoría del déficit se plantea como objetivo eliminar las diferencias, ya que estas son causa de desigualdad. La solu