Aunque la diversidad no es algo nuevo en la sociedad, da la impresión de que el mundo educativo se está empezando a sentir desbordado por la situación. Esta sensación de crisis provoca la necesidad de revisar los planteamientos del proceso de enseñanza y aprendizaje para responder a las nuevas necesidades sociales, no sólo en cuestión de enseñanza de lenguas sino de enseñanza en general.
A pesar de la existencia de planes de actuación concretos, el profesorado, cuando ha tenido oportunidad para expresarse ¹, ha manifestado su inquietud por tener una adecuada formación para una intervención adecuada. En general no se siente preparado para abordar la diversidad lingüística y cultural de sus alumnos.
Según Carmen Guillén (2005), los docentes deberían disponer de:
• Una sensibilización ante el concepto de interculturalidad, y en consecuencia ante el de competencia intercultural.
• La reflexión y la búsqueda de enfoques, de modos de trabajo, para su atención en el aula.
• La concepción de escenarios interculturales.

Los centros de enseñanza deben asumir cuanto antes su condición de espacios multiculturales y abrirse a la interculturalidad. Es cierto que la formación de profesores, la contratación de especialistas, la revisión y creación de materiales... exige costes, pero en realidad lo más costoso es conseguir una transformación profunda del modelo educativo. Los docentes deberían dejar de arrastrar una serie de inercias (como ya hemos visto, ideologías varias que se plasman en distintas actitudes: ignorar la diversidad, estigmatizarla, folclorizarla, asimilarla…) y moverse a partir de la reflexión del día a día en sus aulas para pasar a la acción.
Implicar en el taller tanto a los alumnos como a sus profesores habituales sirve para poner en marcha este motor de reflexión-acción acerca del proceso mismo de enseñanza/aprendizaje, en el que los roles tradicionales de profesores y alumnos se pueden (y se deberían) alterar.
Es interesante que los estudiantes vean que pueden encontrarse como iguales, que puedan trabajar, jugar, equivocarse, reírse o “hacer el ridículo” con sus maestros, y, mucho más aún, que puedan enseñar algo a los que a diario les enseñan a ellos. Este taller crea un espacio en el que esto es posible.


1. Por ejemplo en distintos foros y encuentros, de los que han resultado, por ejemplo, textos significativos como las actas del encuentro organizado por el Instituto Cervantes “La enseñanza del español a inmigrantes” (disponibles en http://cvc.cervantes.es/obref/inmigracion/encuentro/conclusiones.htm), el Manifiesto de Santander, el de Alicante, etc.…
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