Para los tres días que nos va a ocupar el taller, el centro pone a mi disposición la biblioteca, en la que, despejado el espacio de mesas y sillas, se van acomodando en el suelo los chicos de 6º de primaria, primero y los chicos del AdE, con su profesora, después. No sólo hay una separación física entre ellos sino que se nota en las miradas y se advierte en los murmullos. No se conocen más que de vista, ni siquiera coinciden en los recreos. Unos son “los extranjeros”, los otros, “los pequeños”. Los dos grupos se miran con desconfianza.
Con la primera actividad esta aparente división en dos grupos homogéneos se difumina.
- ¿Quiénes habláis una lengua?, ¿una por lo menos?
Hay caras extrañadas y ninguna mano levantada.
- ¿No habláis ninguna lengua? ¿Seguro? No puede ser…
Algunas manos se levantan tímidamente… luego ya en masa, todos la levantan, incluso los despistados, por simple imitación.
- ¿Quiénes habláis dos lenguas?
Pocos consideran que el inglés que estudian desde el comienzo de Primaria es también una opción. Y se levantan menos manos, muchas menos. Casi todas en el lado de “los extranjeros”, pero también en el de “los pequeños”.
Entonces escribimos en la pizarra cuáles son esas dos lenguas: español y… valenciano, rumano, árabe, chino, portugués, búlgaro, cebuano, alemán, quechua.
- ¿Y tres lenguas?
Esta vez son muy pocos los que responden afirmativamente, y son exclusivamente chicos del AdE. El resto les mira con asombro: francés, un poco de italiano, inglés, un poco de…
Ese “un poco de” nos da pie a hablar sobre qué consideran ellos que es “saber una lengua”. ¿Sabemos una lengua cuando la hablamos como un nativo o cuando podemos servirnos de ella para comunicarnos?
- Entonces yo hablo dos, profe, porque sé un poco de inglés”.
- Y yo también….
Todos quieren “hablar más lenguas que los demás”, son muy competitivos. Los alumnos del AdE sonríen.
Un día antes de la primera sesión pasé por el AdE para conocer a los estudiantes, contarles lo que íbamos a hacer y pedirles su ayuda.
La profesora les pidió que se presentaran uno a uno, que contaran de dónde eran, su edad, el tiempo que llevaban en España… Intenté saludarles a cada uno en su idioma y me miraron asombrados, con la misma expresión que “los pequeños” al saberles a ellos “trilingües”.
(Alumn. AdE): ¿Hablas todas esas lenguas?
(Observ): No, no todas, pero sé decir cosas en muchas.
(Alumn. AdE): ¿Por qué?
(Observ): Porque me gustan las lenguas, porque he viajado...
(Alumn. AdE): Ah…
(Observ): Pero vosotros también habéis viajado y habláis muchas lenguas, estáis aprendiendo español y además sabéis vuestra lengua y habéis estudiado en el cole otras, ¿no?
(Alumn. AdE): Sí, francés… y… inglés…
(Prof. AdE): Pues mira, yo sólo hablo español… y, bueno, lo que me estáis enseñando vosotros, ya sé decir “Ni hao" (1) [y mira a los dos chicos chinos, que sonríen], y “muchum…”
(Alumn. AdE): Multumesc (2) , profe, se dice multumesc. [Se le nota en la cara qué le gusta corregir a la profesora]


(1). “Hola”, en chino.
(2).“Gracias”, en rumano.
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