Señala Moreno García (2004) que la llamada “atención al alumnado inmigrante” tiende a juzgar las capacidades de los alumnos extranjeros a través de lo que no saben- no hablan español-, sin reparar en lo que sí saben. Normalmente se tiene poco en cuenta el contacto de las lenguas en las aulas, se ignoran los repertorios de los alumnos y no se hacen visibles sus lenguas, incluso durante los momentos de reflexión metalingüística. Aunque multilingües en muchos casos, estos alumnos serán considerados siempre como alumnos deficitarios
Se parte de la idea de que las lenguas de origen son una rémora en el proceso de aprendizaje de la nueva lengua. Sin embargo, y como ya hemos señalado más arriba, sucede lo contrario: partiendo de una perspectiva del aprendizaje constructivista, este se va armando sobre los conocimientos previos, entre los que se encuentran también los lingüísticos. Las lenguas (la lengua materna, las lenguas que se conocen y las que se estudian) se relacionan e interactúan, no permanecen en compartimentos estancos e incomunicados los unos de los otros. Actuar de esta manera supone perder la oportunidad de utilizar las interferencias como herramientas de aprendizaje y entender que el uso de otras lenguas en este proceso es un recurso válido que entra en los llamados “repertorios de aprendiz”.
Es un error intentar desterrar los conocimientos lingüísticos de los alumnos y partir de cero sin aprovecharse de su experiencia de aprendizaje. Una aproximación como ésta es, para Martín Rojo y Mijares (2007), por un lado el resultado de una falta de iniciativas a la hora de familiarizar al profesorado con estas “nuevas” lenguas de la escuela, absolutamente necesarias si lo que se busca es adelantarse a las dificultades y orientar el proceso de aprendizaje de los alumnos. Por otra parte, supone obviar que los estudiantes ya disponen de herramientas y de estrategias de aprendizaje lingüístico para adquirir otras lenguas. Ellos están acostumbrados a sacar partido de sus recursos comunicativos.
Una visión restrictiva de la competencia lingüística impide entender un buen número de prácticas que realizan los hablantes bilingües, como distinguir entre las lenguas en función de los contextos, alternar su uso o incluso mezclarlas, intercambiarlas o usarlas de forma creativa para incrementar la expresividad o crear complicidad.
Este taller permite al profesor del AdE observar a sus alumnos en situaciones de comunicación reales, ver qué estrategias de comprensión y producción ponen en juego para así poder sacarles partido durante el trabajo en el AdE.
Las distintas actividades del taller buscan el desarrollo de capacidades metalingüísticas en los alumnos a través de audiciones y lecturas de diferentes lenguas, reflexiones sobre préstamos lingüísticos entre diferentes lenguas, comparación de estructuras comunes... Más allá de la adquisición de conocimientos lingüísticos, se trata de hacer del alumno un observador del funcionamiento de la(s) lengua(s). Numerosos estudios muestran que estas habilidades metalingüísticas, en especial en fonología y sintaxis, están estrechamente relacionadas con el éxito en lectura y escritura tanto de la lengua materna como de otras lenguas y son determinantes para el desarrollo escolar.
La reflexión sobre la comunicación y la lengua es útil, pues, para todos los alumnos, autóctonos y extranjeros, y probablemente les ayude a comprender mejor la propia lengua y a aprender mejor otras lenguas, desarrollando su “conciencia lingüística”, favoreciendo la autonomía de aprendizaje y ayudándoles a "aprender a aprender".
Esta “conciencia lingüística” se puede definir en dos sentidos complementarios: en primer lugar, se refiere a la reflexión sobre el lenguaje como una forma de mejorar el aprendizaje; el segundo sentido lo define Spada (1997) como cualquier esfuerzo pedagógico que atraiga la atención de los estudiantes hacia la lengua tanto de manera implícita como explícita¹ .
Las distintas actividades del taller inciden así mismo en el trabajo de determinadas Competencias Básicas, incluidas dentro de las denominadas enseñanzas mínimas² : la Competencia en comunicación lingüística, la Competencia para aprender a aprender y la Autonomía e iniciativa personal.


1. Trujillo Sáez, F. (2007).
2. Según el Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria y el Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria.


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