Es una actividad de sensibilización para el alumnado autóctono. Sirve para transmitir los valores del plurilingüismo y las ventajas de la convivencia de las lenguas, y para despertar en los alumnos el interés por el aprendizaje de más de una lengua y el respeto hacia el resto de lenguas y culturas. A la vez sirve como ejercicio de sensibilización hacia las dificultades de sus compañeros en el aprendizaje de una nueva lengua.
Es una actividad integradora, de establecimiento de lazos con otros grupos y que crea un espacio para la interacción. Los alumnos del AdE y los alumnos de la clase escogida trabajan juntos- cosa que no suele suceder a menudo- reflexionando sobre la comunicación y el aprendizaje de una nueva lengua.
En este sentido, se realizó una experiencia interesante durante el trabajo de investigación previo para el trabajo “Asimilar o integrar, dilemas ante el multilingüismo en las aulas¹ ”. En el proceso de observación en centros con presencia de alumnado extranjero, se resaltó que, si bien no solía haber problemas de convivencia, sí que se notaba una falta de empatía, de ponerse en la piel del otro. Con la colaboración de mediadores interculturales se realizó en todos los centros estudiados un juego en el que los chavales competían en desigualdad de condiciones, ya que recibían las instrucciones en una lengua diferente a la suya (generalmente el árabe). Se trataba con ello de que experimentaran lo que supone fracasar por el puro desconocimiento de la lengua vehicular, ya que de hecho los hispanohablantes solían perder en el juego.
Actividades como esta resultan especialmente efectivas para poner de manifiesto las sensaciones y problemas que viven los alumnos de origen extranjero. Por otro lado, se señala en este estudio que los estudiantes, en general, terminaban manifestando su deseo de aprender las lenguas de sus compañeros.


1.Martín Rojo, L. (2003).
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