Esta fue una de las cosas que la profesora del grupo de 6º de primaria me dijo mientras recogíamos, al final del taller. Pero es una falsa conclusión. No es necesario que el moderador del taller hable todas las lenguas del mundo (¡ojala!) para la buena marcha de las actividades. Basta con el capital lingüístico de los alumnos pues son ellos los que van a enseñar al resto lo que saben y van a compartir sus experiencias de comunicación y de aprendizaje de la nueva lengua.

Cómo ya hemos señalado, el que los alumnos del AdE (y en general todos los alumnos) vean que pueden enseñar algo a los demás, que sus lenguas y culturas son valoradas y tenidas en cuenta, es fundamental para afianzar su autoimagen y elevar la motivación en el aprendizaje de la lengua de la escuela.
Por otra parte, el repertorio de las lenguas presentes en el taller se puede ampliar con materiales sonoros o audiovisuales (música o fragmentos de películas), invitando a padres o abuelos de los alumnos, a alumnos de otros cursos, programándolo de manera conjunta con los profesores de lenguas extranjeras del centro…

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